Bolonia, ruta para disfrutar del penúltimo paraíso gaditano

bolonia intro

Siempre intento estirar las vacaciones algunos días en septiembre, pero ya toca volver. Toca volver también aquí, a la que es nuestra particular “casa mint” desde hace algunos años y en la que compartimos cada día (en esta nueva temporada, tres veces por semana) un poquito de cada de una de nosotras.

Comparto con vosotras y vosotros mi última escapada, de la que volví antes de ayer, y la que me ha dado pilas para al menos aguantar un tironcillo del otoño: Bolonia, una playa a algo más de 23 kilómetros de Tarifa y que es, aún hoy, uno de los paraísos naturales que quedan en nuestras costas. La playa de Bolonia y el poblado de El Lentiscal no están comunicados por carretera con las playas colindantes (Atlanterra a un lado y Valdevaqueros al otro ), eso y el complicado acceso por carretera (llena de curvas) han hecho que se haya convertido en un lugar muy especial y a la vez turístico, cierto. Pero septiembre es otro rollo y así han sido mis últimos días de verano (y no es una canción de Amaral).

¿Qué hacer en Bolonia? 

Además de ir a la playa y tumbarse, como buen veraneante, la zona permite varios planes sin salir prácticamente de la playa. Uno de ellos es, sin dudarlo, visitar las Ruinas de Baelo Claudia… imperdible. Además, si vas en julio o agosto no te pierdas la programación teatral que tiene cada verano. Pero lo que tienes que hacer sí o sí es la ruta senderista hasta el faro de Camarinal. Un paseo sencillo, sin mucho desnivel, de unos 2 kilómetros que te dejará ver maravillas como estas (no pongo demasiadas fotos… mejor es disfrutar de las vistas en directo). 

Si prefieres no salir de la playa, es obligatorio dar un paseo hasta la gran duna que vigila cada movimiento de los visitantes. Por la orilla o por el camino paralelo a la playa, yo te recomiendo por la orilla, al atardecer… hacer un poco de piernas, subir la duna y bajarla en modo croqueta. Palabrita que bajas de esa montaña de arena con otra cara.

Todo muy bonito, pero…¿qué se come allí? 

Pues se come pescado de la zona (más que otra cosa) y muy bien. No es un sitio especialmente barato, al ser pequeño hay pocos restaurantes con precios similares pero no es nada desorbitado y en la mayoría de los casos merece mucho la pena. A continuación tenéis algunas de las delicias que he comido estos días… ay madre, del brócoli no me libra nadie.

En Bolonia no hay hoteles como tal, solo hay apartamentos o pequeños hostales así que no es habitual la opción de desayuno. Para desayunar lo mejor es ir a Nuevo Bolonia y tomarte unas rebanadas tostadas del pan de pueblo típico andaluz. Yo soy una fan incondicional del calamar, choco, chipirón y todo lo que tenga varias patitas. El calamar a la plancha lo tomamos en Otero, con vistas a la playa y a Baelo Claudia (la foto artística mía mirando al horizonte, juas juas, también es de allí). Son un poco lentos, pero el lugar merece la pena. El resto de fotos (chipirón en su tinta, atún encebollado con tomate y croquetas de choco en su tinta) lo comimos en el restaurante mas top de la zona, Las Rejas. No es el más barato de Bolonia pero merece mucho la pena ir. Creo que aún sueño con chipirones por todos sitios. Si quieres cenar alguna noche algo que no sea pescado, no te puedes perder tampoco las pizzas de la Jábega y de La Marisma.

La despedida ha sido tan dura que nos trajimos hasta un gif… es lo que tiene la vida moderna, con gifs todo es mejor.

A la vuelta, no dejes de parar en Tarifa, es un clásico y va todo el mundo… pero nosotras es que somos muy de Quique González.

(Yo haciéndome la interesante, así casual…)

Y el lunes… vuelta a la realidad. Pero antes el fin de semana y el lunes nuevo post. Tampoco es para tanto.

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