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Los mapas ilustrados para soñar de Rifle Paper Co.

En alguna ocasión os hemos hablado de una de nuestra marcas de papelería favoritas en el mundo. Se trata de Rifle Paper Co., una marca creada por un matrimonio de Florida en 2009 que se ha convertido en los últimos años en mucho más que una tienda de libretas y bolis. Si tuviésemos que elegir solo uno de sus diseños, lo pasaríamos realmente mal… pero dado que estamos en verano y que solo tengo en mente qué voy a hacer en mis vacaciones este año (sí, soy un desastre, las tengo a finales de agosto y comienzos de septiembre y aún no tengo nada planeado), me he decantado rápidamente por sus mapas ilustrados. Mapas para soñar con dar la vuelta al mundo, mapas para soñar en coleccionar ciudades y países que visitar… probablemente, y si tuviese pared suficiente, llenaría una habitación con toda la colección de mapas. Así a lo loco.

Nos cuesta elegir mapas de ciudades o países, nos parecen todos una auténtica maravilla por sus detalles, los colores elegidos, las tipografías, las ilustraciones… todo.

Todos los mapas son de Rifle Paper Co. 

Por pedir, nos encantaría ver cómo ilustrarían un mapa de España, sería curioso saber qué destacarían… solo aparecemos de refilón en el Francia, pero con cero protagonismo… Así que si alguien de Rifle nos está leyendo… ¡queremos más mapas ilustrados, par favarrrr!

A estas alturas, no quiero ser pesimista, pero que creo que el viaje de vacaciones que voy a hacer va a ser a cualquier playa malagueña y no a ninguna de estas ciudades, pero oye… por soñar.

¿Qué os parecen los mapas ilustrados? ¿Os gustan?

¡Feliz miércoles y hasta mañana familia!

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Viajar a Ibiza y sentirte en Cuba

¿Te imaginas viajar a Ibiza? Suena a planazo. Pues ahora imagina sentir la Cuba sabrosona, pero con acento de Miami. A ratos decadente, a ratos kitsch, pero siempre diferente. Ahora deja de soñar y empieza a buscar vuelos a Ibiza, porque tenemos el hotel para vivirlo todo sin salir del mediterráneo. Se llama Cubanito y desde que lo vimos, el corazón nos hizo crack.

El hotel situado a cinco minutos de Cala Gració y cerca de San Antonio, acaba de abrir sus puertas. La inspiración parte las calles de Miami. Concretamente de Little Havana, la zona que los cubanos conquistaron y donde mezclaron el Art Decó con el estilo colonial, sin olvidar el toque de vegetación y plantas caribeñas.

En sus habitaciones, te sentirás protagonista de una road movie, con parada en un motel de carretera o te servirás un daikiri en una de las barras, que no faltan en sus habitaciones. Siempre al ritmo de buena música. Porque aquí hemos venido a disfrutar.

Las zonas comunes del hotel hacen que la película fantástica que nos estamos montando continúe. Un mojito en su Buena Vista Social Lobby, un poco de sandungueo en su Little Havana y que sea lo que sea hasta que se seque el malecón. Un baño en la piscina y que venga Celia Cruz y lo vea.

Puede que para llegar a Cuba haya muchas horas de vuelo y más de 7.000 kilómetros, pero mucho más cerca tenemos un rincón para quitarnos las ganas de Cuba, mi amol. ¿Nos vamos?

¡Feliz martes!

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Bonitistas viajeras: Cantabria (pero con un bebé)

Hace un par de años dos de las bonitistas hicieron su escapada por el norte. Y vinieron tan encantadas, que una servidora se quedó con muchas ganas de ir, especialmente a Cantabria. Así que, aprovechando el puente de san Isidro, buscamos una ruta fácil para huir de Madrid 4 días, con la compañía de un “bebé” de 2 años.

Os dejamos nuestro itinerario por si os animáis a hacerlo:

  • Día 1: Visita al Parque de Cabárceno.

¡Una maravilla! Y es que no tiene nada que ver con un zoológico convencional. Cabárceno es un parque natural, situado sobre una antigua explotación minera y con montones de animales de todo tipo. Y es tan grande que podéis pasar allí todo el día tranquilamente. Además, está al lado de Santander y es una visita muy recomendable, sobre todo si vais con niños.

Cabárceno, Cantabria

  • Día 2: Comillas, San Vicente de la Barquera y Santillana de Mar.

Son 3 pueblos que están muy cerquita entre sí y con muchísimo encanto.

En primer lugar, fuimos a Comillas que fue, para nosotros, el más bonito y el que tenía más cosas para ver. Paseamos por sus calles empedradas, nos asomamos a la playa (aunque no hacía un gran día), después visitamos el Capricho Gaudí y, por último, nos acercamos en coche hasta la Universidad, que además tenía unas vistas preciosas de todo el pueblo.

Después nos fuimos a comer pescado (riquísimo) a San Vicente de la Barquera. Otro pueblo chiquito, pero precioso.

Y por la tarde nos acercamos a Santillana de Mar, otra maravilla de pueblo empedrado. La única pega fue que nos diluvió en nuestro paseo, pero bueno, no nos impidió tomarnos unos ricos sobaos en el famoso Obrador Casa Quevedo. ¡Muy recomendables!

Satillana de MarSantillana de Mar, Cantabria

  • Día 3: Santander.

El tercer día visitamos Santander. Aprovechando que hacía sol nos dedicamos todo el día a pasear. Andamos por todo el paseo marítimo hasta llegar al Palacio de la Magdalena. Después continuamos hasta la playa de El Sardinero, donde comimos, y volvimos callejeando hasta el centro. Terminamos agotados pero habiendo disfrutado muchísimo de la visita.

Palacio de la Magdalena, Santander

Cantabria

  • Día 4: Santander y vuelta a Madrid con mini parada en Burgos.

El último día antes de irnos dimos una vuelta por el centro de Santander. Nos acercamos a la catedral, pasamos por la plaza del Ayuntamiento y después nos llegamos en el coche hasta la playa de Mataleñas, un sitio precioso y con unas vistas increíbles de todo Santander. ¡Una pena que no hiciera bueno!

mataleñas

Luego, de regreso a Madrid, paramos en Burgos a comer y aprovechamos para dar un mini paseo por el centro.

Catedral de Burgos

Y hasta aquí nuestra mini escapada por Cantabria. Un sitio muy verde, con pueblos con mucho encanto y que se come de maravilla. Lo tiene todo para tener que volver próximamente, ¿no os parece?

¡Hasta mañana bonitistas!

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Un viaje ilustrado por Costa Rica

Qué pasa, mae. Perdón, el jet lag me confunde. Y es que acabo de regresar de Costa de Rica (un poco de envidia, sí que doy, pero con amor), de saborear qué es eso de la “Pura Vida”. Y para explicarlo, en lugar de fotos, voy a hacerlo con las ilustraciones de Holalola.

Pura Vida es un país con la gente más encantadoramente amable que hayas conocido jamás.

Pura Vida es un país que no tiene ejército.

Pura Vida es un país que respeta su naturaleza y trabaja por un turismo sostenible que la siga preservando por siempre jamás.

Pura Vida es un país en el que te sentirás con ganas de más.

Pura Vida es recorrer un país en carreteras eternas en un viaje sin fin.

Pura Vida es la catarata de La Fortuna, donde después de 200 escalones, puedes bañarte bajo el gran chorrazo. (Ahí va, qué chorrazo).

Pura Vida es el volcán Arenal, en el que perderse entre senderos y restos de lava.

Pura Vida es tirarse por tirolina (canopy) y sobrevolar el bosque nuboso.

Pura Vida es pasear entre puentes colgantes y buscar quetzales entre la lluvia.

Pura Vida es hacer una parada técnica. Y también descubrir que el ferry que querías coger no saldrá al día siguiente. Pero hey, Pura Vida, siempre hay un Plan B.

Pura Vida es convertirse en sirena y naúfraga en las playas de Manuel Antonio.

Pura Vida es defender tus pertenencias de bandas de monos blancos y mapaches.

Pura Vida es ver como un perezoso se despereza.

Pura Vida también es el ruido de San José con sus barrios y taxis rojos.

Pura Vida es ver más animales de los que eres capaz de recordar el nombre.

Pura Vida es aprovechar cada poza, cada cascada, cada Río Celeste para darte un baño.

Pura Vida es compartir experiencias con gente maravillosa, talones lejanos y perricadas.

Así que mae, ¡pura vida!

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Diario de un fin de semana en París

Querido diario:

Este pasado fin de semana he estado en París y, como me suele pasar, he vuelto a venir enamorada de la ciudad. No sé describir lo que tiene. Me gusta muchísimo Londres y Nueva York me provocó un estado de emoción máxima perenne, pero lo de París es otra cosa. Y ahora que lo pienso, puede que tenga algo (o mucho) que ver que siempre que voy a París voy con mis amigas… y en ese sentido, este fin de semana ha sido muy, pero que muy, especial.

Y es que, amigo diario, para empezar hemos hecho viaje las tres bonitistas juntas, y eso debería marcarse en el calendario como un hecho histórico. No se suelen alinear los astros tan bien pero es que había un motivo de peso: se “pacsaba” nuestra amiga Patri, y eso había que celebrarlo juntas. ¿No sabes que es eso de “pacsarse”, verdad? Nosotras tampoco lo sabíamos, pero es algo así como hacerse pareja de hecho en España. Lo más parecido a casarse en estos tiempos, ¿no crees?

La aventura empezó el jueves por la noche. Rocío se quedó a dormir en mi casa porque teníamos que levantarnos a las 3 de la mañana, sí, sí… como lo estoy escribiendo. El coche que nos llevaba al aeropuerto nos recogía a las 4 am. del viernes así que imagínate nuestras carusas en el trayecto de ida. Cuando llegamos, Patri nos estaba esperando en la parada de metro más cerca a nuestro hotel y París nos recibía con un día tan frío y lluvioso que parecía sacado de una escena de película.

Fuimos al hotel a recomponernos las caras y a comer algo y a hacer algo de tiempo para que llegase el resto desde Madrid: Rocío y Auxi, las bonitistas, junto a Paola y Carmen.

¡Por fin las siete juntas! Y como somos de buen comer, ¡qué mejor que celebrarlo con una fondue y bien de vino! Consejo bonitista: bebed vino y comed moderadamente queso fundido… la mezcla en las paredes de vuestro estómago no siempre es apuesta segura. Patri nos llevó a Heureux Comme Alexandre, un sitio con un encanto especial y lámparas de ensueño.

Y después de comer… a pasear. Hacía más frío en París que en la comunión de Pingu, ¡hasta nos nevó! Pero nosotras hicimos un poco de turismo mientras intentábamos bajar las decenas de miles de calorías que llevábamos en el cuerpo gracias al queso (más el pan, patatas y carne… porque ya que nos ponemos…nos ponemos). Después un rato al hotel a descansar y a cambiarnos porque por la noche nos esperaba una reserva en uno de los restaurantes de moda en París: Pink Mamma. Un restaurante italiano de varias plantas y decoración es-pec-ta-cu-lar y un musicote que bien podría parecer una discoteca de Ibiza en verano.

Igual piensas, querido diario, que después de la fondue no pudimos cenar. Puees… estás equivocado, porque nos zampamos unas cuantas pizzas entre todas, alguna ensalada y un par de tiramisús. Ah, y chupitos de limoncello. Otro consejo bonitista: no coreéis ¡chupito, chupito! en un restaurante en París. El chupito al final de la cena no es invitación de la casa… y además vale 4 euros. Y de ahí… paseo de vuelta al hotel y a dormir que ya llevábamos casi 24 horas despiertas. ¡Yeahhh!

A la mañana siguiente, sábado, nos esperaba también un día entretenido. Cualquier boda (o similar) que se precie, tiene que tener su despedida de soltera. Así que a quién a se le ocurre traer en una maleta de mano en un vuelo de bajo coste un disfraz de unicornio hinchable…¡a nosotrassss! Un grado de temperatura, París colapsado por el funeral de Johnny Hallyday (que en paz descanse el señor), una española vestida de unicornio y otras seis con diademas a conjunto. ¿Alguien da más?

Querido diario, obvia nuestras caras. Pero esta es la mejor foto que tenemos…es para hacérselo mirar.

Después de ver la Torre Eiffel… y hacernos una sesión de fotos allí que es mejor olvidar…

Nos fuimos a comer a un sitio por Bastille muy recomendable también. Se llama Le Gran Breguet y sirven comida bio en bol, hay para elegir vegetariano o con proteínas animales. Una nave enorme que además sirve de galería de arte. ¡Cómo son estos parísinos!

Y de aquí, de nuevo al hotel. Descansito y a sacar nuestras mejores galas para la gran noche: ¡la celebración del pacs! (o del “pacsamiento” como lo acabamos castellanizando). Estas fotos la dejo para intimidad de la pareja, pero os aseguro que fue una auténtica fiesta. De esas que te dejan ganas de repetir y en las que te sientes como en casa aunque estés a miles de kilómetros de tu casa.

Juntarnos todas en la ciudad que sea siempre es una buena noticia. Hijos, obligaciones, trabajos, familia, distancia… pero hay momentos en los que el orden de prioridades cambian, aunque sea solo durante 48 horas, y los madrugones, billetes de avión a precio abultado, mamis separadas de sus hijos, mails por responder y kilómetros recorridos importan un poco menos. Y eso, querido diario, mola mucho.

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