Cabeceros que no son cabeceros o cómo dormir sin ellos

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“No me gusta ningún cabecero”, “si pongo aquí la cama no me cabe un cabecero”, “¿tengo que poner cabecero obligatoriamente?”. Ay amigos, reflexiones varias de cualquier hijo de vecino recién mudado o con ganas de darle una vuelta a su casa. Vivir (y dormir) sin cabecero es posible sin que la habitación quede sosa, sobria, con la sensación de “a medio terminar” o sin que a nuestra abuela le dé un patatús (que las hay muy “fans de los cabeceros”).

En el post de hoy os proponemos varias opciones por si decidís prescindir de una pieza decorativa que tenemos grabada a fuego cual adicción y de la que, sí, amigos, se sale. Y lo mejor de todo… ¡son todos DIY y con unos presupuestos bastante ajustados!

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La primera opción es decorar la pared frontal de la cama con estanterías. Ya sean tipo almacenaje, para libros (foto 4) o de las finitas de Ikea para apoyar fotos, láminas (recordad nuestro post del lunes) o cuadros. Una opción barata y que permite cierta creatividad a la hora de mezclar lo que pongamos en ellas.

Pero si lo de las estanterías te parece un rollo y quieres innovar un poco más… os aseguramos que con las próximas fotos vais a mirar a vuestro cabecero de otra forma, o lo que es lo mismo, no os va a caer nada bien. Dicho queda.

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ventana // hornacina // fotos y adornos // pared pintada // washitape // fotos polaroid // sombreros

¿A que no era para tanto vivir sin cabecero? Quizá lo de la ventana y la hornacina sea lo más complicado de llevar a cabo pero sí es cierto que con estas opciones nos da qué pensar: ¡somos demasiado cuadriculados a la hora de colocar nuestros muebles!

Es mitad de semana…¡innovemos! ¿Por qué no?

Mañana nos vemos por aquí, bonitistas.

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