Look militar: ¡a las trincheras!

Hay días (no muchos ni tampoco pocos) que son una guerra. Una lucha encarnizada contra el despertador, el desorden, el tráfico, el metro como una lata de sardinas, los extraños que te rocían con piropos inapropiados en la calle como si fuesen bombas de racimo, la lista de cosas por hacer, el pantalón que encogió la lavadora, los sueños no cumplidos y la nevera vacía. Batallas cotidianas que a veces se ganan y otras se pierden. Por eso no nos extraña que para ir preparadas a la acción, este año haya vuelto con tanta fuerza el look militar como una de las tendencias estrellas de la temporada. Así que en Bonitismos, aunque nos declaramos pacifistas, hoy nos vestimos para ir directas a las trincheras.

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En esta tendencia de look militar conviven los estampados de camuflaje con prendas de las milicias de otro tiempo, que dan un toque distinguido a la lucha armada.

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Sudaderas y jerseys tampoco se libran del toque militar, pero recordad, que nosotras sin ser hippies de los 60, siempre hemos sido más de hacer el amor y no la guerra.

No sabemos qué batalla nos esperará a la vuelta de la esquina, pero sea quien sea el enemigo, tenemos nuestra mejor arma: la sonrisa bonitista.

¡Feliz y pacífico martes!

Los 90 han vuelto: tendencia «vestiseta»

Quiero pensar que si eres lectora de este blog, no es especialmente para estar al día de las ultimísimas tendencias de moda. Efectivamente, no somos las Anna Wintour de los blogs de moda, nuestra mi relación con los trapitos es más «si todo el mundo lo lleva, es que está de moda». Y en estos días he descubierto una de esas plagas de estilo que se extienden silenciosamente entre nosotros sin que nos demos cuenta. Son como las setas: empiezan a aparecer poco a poco, y cuando quieres darte cuenta tienes para hacer un risotto para todo el barrio. En este caso vengo a hablaros de lo que me he tomado la libertad de llamar la tendencia «vestiseta» o lo que es lo mismo: llevar vestido con camiseta. Esta moda no es nueva, viene de los 90, así que si te recuerda a Melrose Place, Sensación de Vivir y la primera temporada de Friends, no estás loca.

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Según nos comentan algunas fuentes, la moda real es usarlo con un vestido lencero o ahora que empieza a refrescar con vestidos aterciopelados, que otra de las tendencias de este otoño. A nosotras nos parece que el vestiseta funciona con gran parte de nuestros vestidos veraniegos y que es una buena forma de disfrutarlos un poquito más.

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He de confesar que esta misma semana, me dejé llevar y me convertí yo misma en una adepta más a esta moda. Vestido azul eléctrico veraniego, camiseta blanca y zapatillas, soy lo más trendy. No os pongo foto, porque eso sería ya de egoblogger y aún no es lo mío. Poco a poco.

¿Qué os parece esta tendencia? Y lo más importante ¿sabéis el nombre técnico o lo seguimos llamando «vestiseta»?

¡Feliz jueves vestisetistas!

 

Dame una malla de gallinero y me vuelvo loca

No, aún no nos hemos liado la manta a la cabeza y por fin hemos cumplido nuestra amenaza de mandarlo todo a la mierda freir espárragos para irnos al campo a criar gallinas y plantar lechugas (todo se andará). Pero de un tiempo a esta parte hay un elemento granjero que nos chifla cada vez que lo vemos. Tampoco estamos hablando de Granjero busca esposa. Se trata de la malla de gallinero, cada vez más presente en muebles y DIY con los que nos vamos topando y que hoy se ha ganado por mérito propio, un lugar en este nuestro humilde y querido blog.

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No tienes que irte a buscar a ese pariente lejano que tiene una granja con cuatro gallinas para conseguirla. La malla de gallinero está disponible en grandes superficies como Leroy Merlín, ferreterías y hasta probablemente en el chino de tu esquina. Fácil de encontrar y con multitud de aplicaciones, ¡no nos puede molar más! Lo mismo te sirve para hacer una guirnalda con unas letras, una lámpara o reparar un mueble viejo (tunearlo también vale).

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Nos gustan mucho este tipo de materiales que tienen tantas posibilidades como tú quieras. Lo mismo puedes usarlo para crear una maceta colgante, que para hacerte un revistero o un organizador de pendientes y joyas. 

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Nosotras ya hace tiempo (época pre-bebébonitista) ya la hemos probado y lo compartimos en este diy de un tablón para guardar y decorar con los mejores recuerdos.

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Podéis seguir todos los pasos aquí, ya veréis que rápido es y lo resultón que queda. Y vosotros, ¿tenéis algún otro uso secreto de la malla de gallinero que tengamos que conocer? ¡Piad malditos!

¡Feliz martes!

Guía bonitista para sobrevivir al entretiempo

Sin entrar en debates lingüísticos sobre por qué lo llaman entretiempo en lugar de entre-estaciones, estamos en un momento complicado a la hora de vestirse. Este frío-calor (frilor) nos lleva a vivir una suerte de carnaval, en el que creemos que podemos llevar cualquier prenda que tenemos en el armario, da igual la estación a la que pertenezca. Lo bueno es que no estamos solas.

Estamos todas igual de perjudicadas y confusas que tú. Y ya se sabe, mal de muchos, consuelo de todos. Sólo es necesario echar un vistazo alrededor para ver la locura a la que el calendario nos somete: abrigos conviven con sandalias, vestidos de veranos coquetean con leotardos, ¡qué viva la fiesta! Pero no, no todo vale, hay que poner un poquito de orden y sentido común. Y aunque el orden y el sentido común no son precisamente lo que más me caracteriza, aquí estoy en un intento de escribir una guía bonitista de cómo sobrevivir a este entretiempo sin perder la dignidad (la que nos quede). problemas_del_primer_mundo_4403_635x

Ilustración de Laura Pacheco.

La técnica de la cebolla

En general es una técnica, que, especialmente en Madrid, viene bien para cualquier época del año. Vístete a capas, pero ojo, sin abusar (ver gif abajo). Ahora mismo con tres vas más que cubierta. Nuestra recomendación: chaqueta + rebeca + camiseta / vestido (si eres de las que resisten el frescor en las piernas). No hay fallo.

La chaqueta, tu más mejor amiga

Vaquera, de cuero (sí, la famosa chaqueta amarilla de Zara también vale), tipo parca o gabardina. Tienes una en el armario esperando su momento de gloria y que es perfecta para no desentonar. Pero por favor, aún no saques el abrigo. Queda mucho otoño e invierno para disfrutarlos, no seas impaciente.

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Ilustración de Moderna de Pueblo.

¿Y ya me puedo poner medias?

Esta teoría no sé si la he leído o es invención mía, pero para poder contestar esta pregunta y tomar una decisión irreversible, sigue la regla de las 5 personas. Tienes que ver a 5 personas con medias y entonces tú podrás ser la siguiente. Pero deben ser 5 personas que te cruces por la calle. No valen compañeros de trabajo (sería una muestra no aleatoria) ni tus amigas. Cinco extrañas con medias por la calle. Y mientras eso pasa y no quieres ir con las piernas al aire, siempre puedes recurrir a los leggins.

¿Y con los pies que hago?

Calcetines con sandalias no. A partir de ahí, vamos bien. Es probable que ya haya llegado la hora de decir chao pescao a las sandalias mientras escuchas este temazo del Duo Dinámico. No sufras, volverán. Ahora aprovéchate de tus zapatillas de tela que todavía no se mojan, las bailarinas sin que se te hielen los pies o tus deportivas favoritas. ¿Y las botas? Podemos hacer la vista gorda si sabes combinarlas a lo vaquero con un vestido veraniego.

Hasta aquí nuestra guía, que como siempre debe consumirse con humor, que es el único imprescindible de cualquier estación.  Se aceptan consejos para no liarla parda.

¡Feliz martes!

Buenos tiempos para los mochileros

Si tus amigos alguna vez te han llamado Pocholo, te han mirado como bicho raro y has soportado bromas sobre los deberes que te habían mandado, ha llegado tu momento. Tú, mochilero acérrimo, estás de suerte: las mochilas ahora están de moda, muy de moda. Casi podríamos decir que nos enfrentamos a una nueva plaga, pero a nosotras (sobre todo a mí) nos encanta. Porque estamos en un punto, en el que la comodidad supera lo coqueto y nos encantaría que la espalda nos dure aún unos años, cosa difícil cuando nuestros bolsos parecen el de Mary Poppins, pero sin ser mágicos. Así que en un afán de entender por qué la comodidad se ha hecho un hueco en el mundo (ojo, que el próximo post puede ser de riñoneras), os traemos las dos marcas de mochilas, que tienen gran parte de culpa en esta nueva y bendita moda mochilera.

Mochilas Kanken de Fjällräven. Sí, el nombre se parece bastante al volcán que la lío parda hace unos años. Pero no vienen de Islandia, sino que es la tercera invasión de Suecia en España tras las suecas en Torremolinos, los muebles de Ikea y ahora las mochilas. Llevan ya unos meses llenando de color las espaldas de los más modernos de tu barrio y todo tu Instagram. Pero su historia se remonta a 1978 y como curiosidad, las mochilas están a prueba de scouts, ya que se crearon en colaboración con la asociación de scouts. A estas alturas, si una de estas mochilas no está en tu perchero, seguro que está en tu Wishlist. Tienen colores para aburrir y multitud de tamaños, así que será raro que no encuentres la que quieres.

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¿Y dónde las puedes comprar? En la web ILoveMyKanken.

Las mochilas de Herschel Supply. La otra culpable de que las mochilas se hayan vuelto cool y modernas. Desde Canadá se han extendido por todo el mundo rápidamente (empezaron en 2009) y hoy es ya un must para una generación. Si sus amigas suecas tienen un mismo diseño con distinto tamaño, las canadienses tienen varios tipos de diseño con todo tipo de colores y estampados. Una fiesta para los más indecisos.

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Puedes hacerte con una a través de su tienda online desde donde envían a todo el mundo.

Con mochila nueva, pero no vacía, nos vamos al fin de semana con un nuevo misterio resuelto.

¡Feliz finde mochileros bonitistas!