Bordar en feminista, la labor más allá de las flores

No os descubrimos nada si os contamos que el bastidor, las agujas y los hilos siempre han sido algo femenino (que no necesariamente de mujeres). A nuestras abuelas y madres las enseñaron a coser y bordar (y generaciones anteriores), aún hoy, de hecho, estas labores siguen siendo realizadas en su mayor parte por mujeres (no tanto de forma profesional, sino como hobby) pero algo ha cambiado recientemente: el bordar ya no es solo femenino, sino que ahora también es feminista.

Se siguen bordando flores y nos encanta, se siguen bordando corazones y lazos y nos parece una maravilla, pero empezamos a ver en bastidores puntadas con mensaje, frases o símbolos que no hacen más que mostrar una realidad. Si le vamos a dedicar horas y horas a una labor, qué mínimo que elegir lo que queremos expresar, ¿no?

Vía 1 // 2 // 3 // 4 // 5 // 6 // 7 

Más o menos canalla, con más o menos delicadeza en el mensaje… lo cierto es que se pueden bordar algo más que flores, plasmar realidades y el resultado sigue siendo igual de bonitista. Estamos enamoradas de todos y cada uno de los que os mostramos en este post…

Vía 1 // 2 // 3 // 4 // 5 // 6 // 7 

¿Qué os parecen este tipo de bordados? ¿Os gustan más o menos explícitos?

Hasta aquí nuestro post de hoy…pero tranquilidad, volvemos mañana con más. ¡Buen día familia!

Recetas para dipear y mucho más

Dip, dip, dip. Solo es empezar. Aunque a nosotras nos gusta más el verbo mojar, la verdad es que no nos podemos negar a un buen «dipeo». Cosas modernas, que diría mi madre. Entiéndase dipear como el hecho de usar doritos, crudités (otra modernidad, verduras de toda la vida cortada) o cualquier tipo de pan para servirse y comer cremas y salsas. El guacamole con nachos o el hummus de cualquier local del siglo XXI que se precie. Críticas aparte a modas de usar palabros extraños, lo cierto es que un buen «dipeo» es un gran plan para cualquier aperitivo y picoteo. Si el dip se acompaña de una buena charla de amigas, ya sí que sabe genial. Por eso, hoy os traemos recetas para dipear y lo que surja.

Paté de atún y mejillones / Dip de aguacate y mango

El arte del «dip» no entiende de ingredientes, todo vale: pescado, marisco, verduras…Hasta hemos encontrado alguno que otro con chorizo o salchichón (Celia, comparte tu receta que es la creme de la creme).

Pate vegetal de pimiento y nueces // Dip de queso feta // Ricotta dulce de macadamia // Hummus de remolacha 

Sin un poco de aguacate o un hummus, este post no sería un post serio. Por cierto, muchas de estas recetas son vegetarianas y veganas, ideal para un lunes sin carne.

Dip de cebolla caramelizada // Paté de mejillones // Dip de queso, espinacas y alcachofa

Con las recetas para «dipear» en la mano, ahora sólo nos falta un poco de tiempo, cuadrar agendas y ponernos manos al dip.

Feliz martes

Bonitistas viajeras: Cantabria (pero con un bebé)

Hace un par de años dos de las bonitistas hicieron su escapada por el norte. Y vinieron tan encantadas, que una servidora se quedó con muchas ganas de ir, especialmente a Cantabria. Así que, aprovechando el puente de san Isidro, buscamos una ruta fácil para huir de Madrid 4 días, con la compañía de un «bebé» de 2 años.

Os dejamos nuestro itinerario por si os animáis a hacerlo:

  • Día 1: Visita al Parque de Cabárceno.

¡Una maravilla! Y es que no tiene nada que ver con un zoológico convencional. Cabárceno es un parque natural, situado sobre una antigua explotación minera y con montones de animales de todo tipo. Y es tan grande que podéis pasar allí todo el día tranquilamente. Además, está al lado de Santander y es una visita muy recomendable, sobre todo si vais con niños.

Cabárceno, Cantabria

  • Día 2: Comillas, San Vicente de la Barquera y Santillana de Mar.

Son 3 pueblos que están muy cerquita entre sí y con muchísimo encanto.

En primer lugar, fuimos a Comillas que fue, para nosotros, el más bonito y el que tenía más cosas para ver. Paseamos por sus calles empedradas, nos asomamos a la playa (aunque no hacía un gran día), después visitamos el Capricho Gaudí y, por último, nos acercamos en coche hasta la Universidad, que además tenía unas vistas preciosas de todo el pueblo.

Después nos fuimos a comer pescado (riquísimo) a San Vicente de la Barquera. Otro pueblo chiquito, pero precioso.

Y por la tarde nos acercamos a Santillana de Mar, otra maravilla de pueblo empedrado. La única pega fue que nos diluvió en nuestro paseo, pero bueno, no nos impidió tomarnos unos ricos sobaos en el famoso Obrador Casa Quevedo. ¡Muy recomendables!

Satillana de MarSantillana de Mar, Cantabria

  • Día 3: Santander.

El tercer día visitamos Santander. Aprovechando que hacía sol nos dedicamos todo el día a pasear. Andamos por todo el paseo marítimo hasta llegar al Palacio de la Magdalena. Después continuamos hasta la playa de El Sardinero, donde comimos, y volvimos callejeando hasta el centro. Terminamos agotados pero habiendo disfrutado muchísimo de la visita.

Palacio de la Magdalena, Santander

Cantabria

  • Día 4: Santander y vuelta a Madrid con mini parada en Burgos.

El último día antes de irnos dimos una vuelta por el centro de Santander. Nos acercamos a la catedral, pasamos por la plaza del Ayuntamiento y después nos llegamos en el coche hasta la playa de Mataleñas, un sitio precioso y con unas vistas increíbles de todo Santander. ¡Una pena que no hiciera bueno!

mataleñas

Luego, de regreso a Madrid, paramos en Burgos a comer y aprovechamos para dar un mini paseo por el centro.

Catedral de Burgos

Y hasta aquí nuestra mini escapada por Cantabria. Un sitio muy verde, con pueblos con mucho encanto y que se come de maravilla. Lo tiene todo para tener que volver próximamente, ¿no os parece?

¡Hasta mañana bonitistas!

El poder del algodón (de azúcar)

¡Ya es viernes! A veces sinónimo de fiesta, y otras de descanso. Nosotras queremos que este viernes os empodere para disfrutar de la vida. Y hemos encontrado el símbolo definitivo de esa sensación de felicidad universal. Esa que te hace sentir ligera como una pluma y con poderes infinitos. Ese símbolo es… ¡el algodón de azúcar! Cotton Candy en inglés. Así que te invocamos, cotton power.

El algodón de azúcar de nuestra tierna infancia se limitaba a las ferias y los parques de atracciones. Pero afortunadamente, en la actualidad, el algodón de azúcar ya no sólo se reserva para estas ocasiones, sino que puede estar donde tú quieras que esté. Especialmente en cualquier festejo o fiesta que se precie: bodas, bautizos, comuniones, cumpleaños… ¡Si hay algodón de azúcar, hay fiesta!

En las bodas gracias al algodón de azúcar puedes conseguir rincones tan mágicos y bonitistas como éste.

Y qué se hace en una buena fiesta, pues eso. Brindar. Brindar por lo que hay y lo que está por llegar. Y si a una copa se le pone un poco de magia de algodón, todo es posible.

Si ya quieres extresar al máximo el poder del algodón y conseguir convertirte al algodonismo, la clave es vestirte de algodón de azúcar. Damos fé, entré como un algodón de azúcar y me convertí en cotton dj. Tiembla Kiko Rivera.

Así que ya sabéis, en cualquier lugar hay un algodón de azúcar esperándote para convertir un día normal en un día super. Como los tampones.

Let’s cotton, bonitistas. Feliz finde.

P.D. Maromo no incluído con el algodón de azúcar. Consúmase con moderación.

El colmo de la belleza se llama «helados de flores»

Que las cosas bonitas deben ser útiles también es quizá una afirmación demasiado venida arriba. ¿Cuántas veces habéis dicho aquello de «no me lo voy a poner, pero es tan bonito»? O esto de «no sé que hacer con esto, pero es que me gusta tanto». Pues el otro día nos cruzamos con la cosa más bonita y más estéticamente dulce que hemos visto en los últimos tiempos. Y su belleza es inversamente proporcional a su utilidad o uso práctico. Claro. Pero alimentar la vista es tan placentero como necesario (y por eso creamos este rinconcito) así que el post de hoy lo hemos llenado de helados de flores.

Composiciones tan bellas como las fotografías que las captan. Puro placer estético hecho con cucuruchos de helado y flores de todos los colores imaginables. Hedonismo elevado a la máxima potencia, pero…¿tiene algo de malo? Todo lo contrario. Viva el deleite y viva los helados de flores.

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A ver no os vamos a mentir, con un cucurucho de estos relleno de helado de chocolate también somos felices. Que alimentar la vista está muy bien, pero un helado de chocolate es un helado de chocolate.

Feliz jueves y hasta mañana.