Tarjetas de visita creativas para quedar fetén

Hace unos días, trabajando en la presentación de un evento, un señor muy amable se interesó por mi trabajo y me pidió una tarjeta. –  ¿Una tarjetaaaa? – Eso mismo me pregunté interiormente. Salí del paso como pude y le dije “justo ahora no llevo”. La verdad es que nunca me había planteado tener tarjetas de visita, no trabajo por cuenta propia, y es fácil localizarme (por mi trabajo) si quieres saber de mí. Además, siempre pensé que eso era cosa de jefes y gente importante…

Este post va en realidad sobre tarjetas de visita creativas y bonitistas, pero os voy a confesar que tiene un trasfondo de intento de empujoncito. Me explico. Es fácil, humano, tranquilo y normal acomodarse a la situación que se tiene, aún más si estamos cómodos en ella. Por eso nunca encontramos en momento perfecto para renovar nuestro currículum, hacer ese curso que siempre hemos querido hacer o mandar ese mail sobre la idea que nos ronda la cabeza. Todo eso significa tiempo y es, precisamente, de lo que menos tenemos. Pero… hay que hacerlo. Así que esa misma noche, al llegar a casa, me dije… “necesito unas tarjetas, una web y un nuevo CV”.

Volviendo a lo que nos ocupa y al título del post, una tarjeta de visita tiene que hablar (bien) de ti y de lo que haces, tiene que ser tuya y no confundirse con el puñado de estos trocitos de cartón que mucho de nosotros acumulamos en la oficina. Posibilidades hay cientos, pero estamos seguras de que esta selección te va a ayudar a encender alguna que otra bombillita.

Empecemos por las más sofisticadas: formas, troqueles, elementos añadidos… las más complicadas y caras de hacer, pero perfectas para profesiones creativas.

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Lo más habitual es que si nos ponemos a hacernos una tarjeta de visita de nosotros mismos o de nuestras empresas, lo más común es que optemos por la versión más minimalista. Además de más económicas, son más fáciles de diseñar y se adaptan mucho más a cualquier ámbito o profesional. Aún así y por muy sencilla que las queramos… siempre podemos darle un toque, ¿no creéis?

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En fin, que si tenemos ahí rondando la idea de lanzar nuestra marca, lanzarnos nosotros mismo como profesionales o simplemente mejorar… que no sea por falta de ideas, ¿no? Yo ya me he puesto con las mías, cuando a partir de ahora me pregunten… ya tengo algo que entregar.

¿Qué opináis? ¿Os gustan las tarjetas de visita? ¿Las veis útiles?

Muchísimas gracias, como siempre, por estar ahí y nos encontramos mañana.

 

Érase una vez un tupper…

mytupper

Tuper, tupper, taper, fiambrera, lunchbox… Llamadlo como queráis y escribidlo como mejor os venga, pero seguro que sabéis de lo que estamos hablando: Érase una vez un tupper que me acompañaba todos los días al trabajo…

Ahora que apuro los últimos días de vacaciones desde el paraíso (véase IG), en mi cabeza ya empieza a rondar cómo voy a organizar la compra del sábado y los primeros tuppers que me llevaré en la semana de vuelta al trabajo. Eso influye, no es lo mismo empezar la semana con un triste filete de pollo a la plancha más blanco que la pared que afrontar el primer lunes de trabajo con una rica y sabrosa ensalada de pollo bonita y apetecible.

– A nosotras eso nos pasaba mucho de pequeñas… ¿a vosotros no? Sabéis aquello de tener un día horroroso en el cole, examen sorpresa de matemáticas, el niño (o niña) que te molaba había pasado de ti en el recreo, te habían pillado hablando con tu amiga y te habían regañado en clase y encima te había tocado prueba de velocidad en educación física (drama). Y al llegar a casa… lentejas (judías, acelgas o algo similar que de pequeño no acabas de apreciar). ¡WTF! ¿Pero qué broma es esta? Un mal día con macarrones con tomate se ve de otra manera. Pues igual pero ahora, cambia examen por jefe, cole por oficina y el tupper ya no te parecerá un mero trámite.-

Así que hoy, permitidme, que os hable de un proyecto personal. Con vuestro permiso, y el de las bonitistas, me apetece compartir con vosotros esta inquietud. Como gran disfrutona de la comida que soy, al “momento tupper” en el trabajo siempre le he dado cierta importancia. Es el rato que tengo para desconectar, reírme con algún compañero, mirar IG tranquila y disfrutar de algo rico, sabroso y sano (y fácil de digerir para no tener una tarde con el estómago flamenco, algo bastante habitual si sois habituales de comedores de oficina). Eso, sumado a que entre mis compañeros siempre hay cierta expectación por ver qué tupper traigo cada día… me llevo a crear la cuenta de Instagram de My tupperDos “tuppers” de Ikea, poco tiempo, ganas de comer (medio) sano y una hora para el almuerzo. Bienvenidos (así reza la bio).

mytupper

Como veis tengo los mismo seguidores que la Kardashian en Instagram, juas, así que ya si me llevo alguno más después de este post… ni tan mal. No, en serio, bueno sí… si me seguís alguno me alegráis el día. La cosa es que cada día fotografío en la mesa del comedor de mi curro el tupper que me llevo, sin más preparativos, juegos de luces ni decoración que un filtro chungo de IG.

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Tan real como la vida misma.

Total, que vaya chapa que os he dado, ¿no? En serio, no hace falta que me sigáis, os querré igual como bonitista de la vida que soy. De verdad. Palabrita.

¡A comer bien y a disfrutar del día!