Oye, mi plato pide salsa

Tranquilos, no nos hemos tragado a Gloria Stefan. En nuestra lista de propósitos de la vuelta al cole siempre hay una asignatura pendiente: la cocina. Nos gusta cocinar, pero a veces la vida, ay la vida, no nos permite dedicarnos tanto tiempo a los fogones como nos gustaría. Y algo que hemos descubierto estas vacaciones en distintas escapadas es que una buena salsa puede ser todo. Puede ser ese toque diferente a un plato del montón. Ese detalle que marca la diferencia y que te convierte en la masterchef de la reunión. Por eso, hoy os traemos recetas de salsas muy muy fáciles, pero con las que triunfaréis como los Chichos.

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Salsa Big Mac. Con el permiso del señor McDonalds y aunque se supone que la receta de la salsa original es un secreto de estado. Esta receta está bastante cerca de la original y puede quedar genial con cualquier carne. Este verano en una quedada bonitista, pudimos probar una hamburguesa casera con esta salsa y fue una experiencia de otra galaxia.

Salsa Ranch. Si alguien controla el tema de las salsas y los aderezos son nuestros amigos estadounidenses. Basta con hacer una visita a sus supermercados y volverse locos con la cantidad de salsas distintas que tienen. Pero hay una que se prodiga bastante (además del ketchup y la salsa barbacoa) y es la salsa ranch. Lo mejor de esta salsa es que lo mismo te sirve para una ensalada, unas crudités o una hamburguesa. No hay límite.

Mayonesa de aguacate y cilantro.  Puede que el aguacate sea nuestro alimento favorito para cualquier momento del día. Si queremos dar un paso más allá del guacamole, esta mayonesa es ideal, porque conserva la esencia del guacamole, pero le da un toque de textura diferente que puedes usar para dipear o con unas crudités.

Alioli de wasabi.  Tenemos cierto desorden masoquista con el wasabi. Sabemos que va a picar, pero no nos cortamos un pelo y hasta nos gusta la sensación. Es igual que llenarse los dedos de pegamento para despegar los restos. Este alioli es muy resultón y nos da un poquito de nuestra droga japonesa favorita.

Mayonesa, mostaza, ketchup y salsa barbacoa, vosotras también moláis, pero es el momento de probar otras salsas, ¡no hay que encasillarse!

¿Qué otras recetas de salsas conocéis y nos recomendáis?

¡Feliz martes!

El Burning Man no me ha cambiado la vida

Aviso a navegantes: este post es totalmente egocéntrico y puede que por momentos un poco intensito. Ya os conté hace unos días mi paso por San Francisco camino al Burning Man. Al final, apenas pude ver Lombard Street, subir unas cuantas cuestas y comer en un chino fabuloso y riquísimo. Así que SanFran, tenemos algo pendiente.

Antes de conocer el Burning Man tenía en mi cabeza una imagen del tipo bacanal de El Bosco actualizada con drogas, sexo y alcohol. Pensaba que sobrevivir una semana en el desierto llena de polvo, entre el sol y las tormentas de arena era una hazaña digna del último superviviente. Estaba totalmente equivocada. El Burning Man es lo que tú quieras que sea y no sobrevives: vives.

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Durante una semana te mudas a una ciudad totalmente nueva, distinta a cualquier otra ciudad, pero con mucho en común. Sigues teniendo plazas, calles y vehículos, pero la mayoría son de dos ruedas y están llenos de imaginación y luces, muchas luces. Los vehículos más grandes, los mutantes, son una oda a la creatividad, donde no hay límites. No sabes lo que es subirte a un coche, hasta que te tiras por un tobogán dentro de una oveja.

En esta ciudad hay dos leyes universales que reinan sobre todo lo demás: la libertad y el respeto. Puedes ser quién seas, hacer lo que quieras, nadie te va a juzgar. Así que vuelves a ser un niño, sin miedo, sin vergüenza, llenándote de abrazos y cubriéndote de polvo a cada paso. Sintiéndote una habitante feliz que no puede tener los ojos más abiertos.

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Hay tantos Burning Man como personas lo visitan. Puedes vivirlo de día, de noche, o ambos si el cuerpo te lo permite. Madrugar para ver el amanecer o esperarlo bailando. Repetir la operación con el atardecer. Pero, aunque cada cual debe encontrar la suya, hay una clave universal para disfrutar de esta ciudad: estar abierto a lo que te puede dar. Abrir las puertas y esperar a ver qué pasa. Es el momento de reconciliarse con la humanidad y hasta un poco con uno mismo. Mirarse hacia dentro y ver que todo está en orden. Y si no lo está, saber por donde empezar a ordenarlo.

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Pero esta ciudad es efímera. Se acaba. Y esto es uno de los grandes aprendizajes del Burning Man. Ser capaces de disfrutar del viaje y aceptar que siempre hay un final. El Burning Man no me ha cambiado la vida, pero sí la forma de mirarla.

Feliz jueves and happy burn!

Lo que no veré de San Francisco (o sí)

Mientras tú estás ahí sentado en tu ordenador, postergando esa tarea tediosa para más tarde; o intentando no dormirte en el metro, yo (y ahora te voy a dar envidia), estoy en San Francisco, Sanfran para los más cools del barrio. Aún no tengo tanta confianza, así que le seguiré llamando San Francisco. Pero, no te puedo dar toda la envidia que me gustaría, malvada que es una, porque tengo muy pocas horas para disfrutar de la ciudad. Vale, sé que os puede el cotilleo. Diréis, si estás en San Francisco, que eso son como 10.000 kilómetros lejos de tu casa, ¿por qué no vas a disfrutar de la ciudad? Estoy en San Francisco como una parada casi técnica más de la madre de todos los teambuildings. De hecho, cuando leas este post, llevaré casi 10 días en los «estates», habré sobrevivido a una semana en el desierto y varias tormentas de arena y tendré el pelo hecho un asquete.

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El regalo de la cena de navidad ha llegado en agosto y hemos viajado toda mi empresa al Burning Man. Y dirás tú, Burning what?. Burning Man, una celebración que desde hace más de 30 años se celebra en el desierto de Nevada, creando una ciudad temporal basada en la economía de la generosidad. El dinero ya no vale y lo que cuentan son las relaciones humanas, la autoexpresión, el arte, la creatividad y el ser lo que quieras ser. Sí, y también un poquito de fiesta. Es una historia larga que daría para un blog entero, así que si quieres saber más, puedes ver la web del viaje y quedarte un poquito locuelo.

Al grano, que estoy en San Francisco y en un ataque de masoquismo, os voy a enseñar 5 cosas que probablemente no veré en San Francisco (aunque lo intentaré) y por las que merecerá la pena volver a cruzar el charco.

Imaginarme que vivo en una de las Painted ladies.

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Claro, que por lo de Painted Ladies no la habéis reconocido. Pero si os hablo de la casa donde vivía la familia de Padres Forzosos, ya sabéis de lo que hablamos. Alamo Square es el barrio, donde estas bonitas casas victorianas colorean la ciudad de tonos pasteles (fan), con un estupendo parque delante donde hacer un picnic y comer maravillas americanas.

Perderme en Chinatown

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Hacerme muchas fotos con el Golden Gate

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Bajar corriendo Lombord Street

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A la vuelta os contaré si el tiempo me permitió disfrutar de San Francisco y rescatar algún bonitismo para otro post. Es genial volver a estar con vosotros.

Guía para vivir un verano bonitista

It’s the final countdown. Esta es nuestra última semana blogueril antes de las vacaciones y nuestro ya tan típico del verano como el posado de Ana Obregón, parón veraniego. Pero como no queremos dejaros huérfanos de bonitismos y todavía queda un mes para disfrutar de apagar el móvil, de las cervecitas al atardecer y al amanecer (por qué no), de los arrepentimientos por no haber empezado antes la operación bikini, de bailar en los festivales como si volviésemos a tener 20 años, del primer verano del bebé bonitista en la tierra prometida (para Laura de Malasmadres es Tierra Santa, para nosotras la tierra prometida), en definitiva, un mes entero en el que VIVIR con mayúscula. Y nuestra guía no os va a ayudar a ser más felices, pero esperamos que si necesitáis algún bonitismo extra este verano, penséis en nosotras.

post

1 Hidratarse es importante. Nos lo recuerdan en los telediarios en cada ola de calor y no sólo de cerveza y tinto de verano vive nuestro cuerpito. Así que aquí tenéis un par de opciones para estar fresquitos y bien hidratados.

aguas con sabores

En este post os dimos varias recetas de aguas con sabores (ideal para las futuras mamis y las mamis lactantes) y aquí tenéis varias recetas de zumo que vienen muy bien para estar además de frescas, sanas como una lechuga.

2. Hazte un moño o una trenza y ya en septiembre te sueltas el pelo.

Con estos calorines para no pensar en puntas abiertas, quemadas y secas, lo mejor es liarse la manta a la cabeza y hacerse un moño o una trenza. Y aquí ahora un recogido y después veremos el drama de si hay que cortar por lo sano. Pero eso será en septiembre y será otra historia.

Siempre nos quedarán los moños

Tenéis el link de todos los peinados en este post. 

3. Haz una fiesta.

Que si, que luego se pasa el verano y piensas, jo, tendría que haber hecho una fiesta. Excusas no faltan, pero si te hacen falta alguna, pregúntanos y nos inventamos una bien rápido.

fiesta-verano-para-las-bebidas-pajitas

Todo lo que necesitas para una fiesta veraniega, lo tienes aquí. 

4. Come mucho helado.

Bueno, realmente, esto vale para cualquier época del año, pero ahora está mucho más justificado. Y si encimas el helado es homemade, mucho mejor.

recetas helados

Tienes varias recetas de helados aquí y aquí.

5. Vuela.

Hazte un viaje, aunque sea de un fin de semana. Pero escápate para reencontrarte, da igual si es a Cuenca o a Panamá. Los viajes nos alimentan para el resto del año.

imprimible lista viaje

Y para el viaje, no te olvides de usar nuestro imprimible para que no se te olvide nada de nada.

La que aquí escribe se despide hasta septiembre, pero aún queda bonitismo durante toda esta semana.

Que seáis felices y que el bonitismo os acompañe.

Packaging bonitista y helado para empezar la semana

Con estos calores, es muy difícil sentarse frente al ordenador y encontrar inspiración para el próximo post. En nuesta cabeza ahora mismo hay varias imágenes recurrentes: playa, porquénoviviréenunpaísnórdico y … he-la-dos. Es nuestro antojo a cada momento (holi, operación bikini 2017). No vamos a mentir y os vamos a decir que a la hora de elegir un helado nos fijemos mucho en el packaging. En cuestión de helados decimos siempre un SÍ rotundo a todo, hay pocos filtros. Pero hombre, si algo que nos encanta viene acompañado de una buena dosis de diseño y bonitismo, ya sabéis que es mucho «más» mejor. Por eso y para empezar una semana cálida un poco más frescas, os traemos una selección de packaging e identidad visual de helados, que dan ganas de gritar eso de ¡Kalise, para todos!

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Dino Ice (Concepto) / Arktis / Paradise / Piperglass (Concepto)

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Biscuiter / Sincelo / The Ice Cream That Understand / Artika

Son para comérselos de monos, ¿o no? Esperamos que aunque sea a través de la pantalla, os hayamos ayudado a empezar la semana fresquitas y sentimos las ganas de comer helado que tenéis ahora mismo (nosotras también).

¡Feliz lunes!