Monta tu rincón de costura en casa

Con este frío que está haciendo últimamente lo que más nos apetece son los planes caseros. Ver series, picoteos en casa y mucho diy, claro que sí. Por eso queremos quitarle el polvo a nuestra máquina de coser y volver a hacerle un hueco en algún lugar de casa. Y ya sabemos que lo ideal sería tener una habitación grande y estupendísima para nuestros hobbies. Por pedir… Pero como la mayoría de nosotros seguro que no andamos muy sobrados de espacio, hoy traemos algunas ideas para montar un rincón de costura en casa sin que nos tengamos que salir de ella.

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Aquí van nuestras propuestas:

  • Haceos con una mesa pequeña. Seguro que aún os queda algún rincón en casa en el que podáis poner una mesita que no ocupe mucho espacio. También puede valer un tablero sujetado con escuadras o incluso una cómoda chiquitita que también servirá para guardar las telas y el material de costura. La rast para esto puede venir muy bien.

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  • Junto al ordenador. Si tenéis montado un despacho en casa, otra opción es colocar la máquina en la misma mesa. Con solo un poco de organización, os pude quedar un rincón muy chulo.

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  • Armario de costura. Si os queda alguno vacío en casa, podéis montaros un buen taller ahí. Si no, podéis restaurar uno pequeño de madera y reconvertirlo en vuestra zona para coser. En la wallapop o en la basura se pueden encontrar cosas muy interesantes, jeje.

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Y vosotros, ¿tenéis vuestro rincón de hobbies en casa?

¡Feliz jueves!

Choker, el collar pegado al cuello de toda la vida a debate: ¿sí o no?

Hoy venimos con un post polémico, uno de estos en los que necesitamos que os mojéis y saquéis al jurado de OT que lleváis dentro. Empecemos diciendo que sabemos que no vamos por delante de la moda, que no somos unas visionarias y mucho menos unas fashion de la vida. No. Así que la tendencia de la que vamos a hablar hoy tiene un tiempo y somos conscientes de ello, pero quizá no ha sido hasta este invierno cuando hemos sido conscientes de tu extensión.

A mí casi me da un patatús cuando un día estas navidades empiezo a ver a jovenzuelas por la calle con el collarito negro en forma de enrejado que me trajeron los Reyes allá por finales de los 90´s. ¿En serio? ¿De verdad? – pensé para mis adentros. Y casi me caigo de espaldas cuando no solo veo a una, si no a mil chicas… ahora no paraba de verlas. ¿Pero qué ha pasado? Es verdad que se llevan los 90´s, pero ¿hasta este punto? Pues sí, true story.

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Vía 

El collarito en sí que muchas igual tuvisteis, se llama choker o más bien el estilo de collar pegado al cuello. A ese sumadle el famoso cordón negro… – ¿quién se acuerda por ahí? – con el colgante que fuese (yo quise un año uno con el símbolo de Héroes del Silencio, mi época «rockstar» duró poco. Si Bunbury nos lee, un saludo cariñoso). En definitiva, la gargantilla noventera ha vuelto y nosotras tenemos un dilema. ¿Estamos ya para estos trotes o no?

Como siempre, lo mejor es verlo puesto y antes de lanzaros cual Risto a los brazos de la negativa y decir aquello de «ni loquer», vamos a ver sus diferentes posibilidades y ahora lo decidimos. Choker sí o choker no, esa es la cuestión (y eso que es miércoles).

Empezamos por la versión más noventera, choker sin piedad, a modo enrejado juvenil, cordón negro o el clásico lazo de tela o de terciopelo. Tenemos que admitir que en algunos casos queda hasta bien, yo diría hasta que muy bien.

choker negro

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Seguimos con una versión algo más rebajada pero no por ello menos arriesgada. Qué ocurre si mezclamos el choker con otros collares a modo cadenita. Éste es el resultado y vuestro el veredicto final.

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Y terminamos con la versión más light del choker, más bien no sé si le puede llamar así. De hecho, es tendencia desde hace varias temporadas pero es que como si le quitásemos un par de dedos a nuestra cadenita habitual. Como si apretase en el cuello, así, bien pegadita. Esa es la idea.

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Entonces, redoble de tambores… choker ¿sí o no? Volvemos a nuestra más tierna infancia o adolescencia (depende del caso) y nos volvemos a poner la dichosa gargantilla o dejamos la tendencia de rabiosa actualidad para los jóvenes milenials .

Qué empiece el debate…

Nos vemos mañana por aquí.

Una boda que demuestra que el amor, como Teruel, existe

Os contaré un secreto. Siempre he pensado con mucho convencimiento que nunca me casaría. No sólo porque quizá no aparezca la persona con la que decidir pasar el resto de mis días, sino más por el pensamiento de «las bodas no son para mí». Quizá esto lo pensaba porque no había sido testigo de la felicidad que derrochan esas personas especiales de tu vida durante su día D. Hoy vengo a hablaros de la boda de una de esas personas especiales que casi consigue convencerme de que eso de casarse no está tan mal.

La persona especial en cuestión es mi amiga Alicia. Nos conocimos en Milán hace ya más de 10 años, cuando las dos éramos estudiantes de periodismo de Erasmus y ella es una de las razones por las que aquella experiencia valió la pena. Nuestras aventuras milanesas merecerían otro post, pero quizá no en este blog.

Aunque Alicia es de Valencia, es más de su pueblo: Rubielos de Mora. Por eso, cuando me dijo que se casaba, ya sabía que el lugar de la boda no podía ser otro. Y la elección fue todo un acierto, porque el encanto de este pequeño pueblo de Teruel (existe) llenó de magia la boda de Alicia y Carlos.

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En la misma llamada en la que me anunció su boda, Alicia ya tenía todo pensado: sabía que quería que el color predominante de la boda fuese el amarillo, que las flores protagonistas serían las margaritas (para darle un estilo rústico) y mientras me hablaba por teléfono me la imaginaba recopilando botes de cristal para los centros de mesa. La propia Alicia diseñó toda la papelería de la boda y junto a la ayuda de su familia, también se encargó de todos los detalles totalmente diy como el seatting, donde un corazón de tela te anunciaba tu mesa.

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La boda estuvo llena de sorpresas y recuerdos para los invitados como chapas con frases textuales de algunos de los presentes que ya han pasado a la historia, un té especial con un detalle en fimo que la propia Ali había horneado o una cerveza artesanal Mijares para seguir brindando en casa por Alicia y Carlos.

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Alicia es una de esas novias personas desenfadadas y naturales, por eso su vestido de Rembo Styling no podía ser más acertado para reflejar su personalidad romántica, pero práctica a la vez. Un tocado de Julieta&Co combinaba a la perfección tanto con el vestido como con esta boda rústica (o rustichic que es más trendy). Pero realmente no importa de dónde era el vestido, ni el peinado, ni el maquillaje, Alicia podría haber ido en chandal, que la felicidad que derrochaba hubiese sido suficiente. Y vuelvo a lo que os comentaba al principio: cuando ves a alguien a quien quieres tan inmensamente feliz, debe ser porque el amor, como Teruel, también existe y merece la pena compartirlo y contagiarlo.

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En la boda no faltaron ni el confetti, ni los bailes, tanto de charanga como del indie más moderno de Malasaña, ni un concurso de Furor ni, por supuesto, las agujetas del día siguiente (true story). Y es que las bodas son nuestros nuevos festivales de música, y con bodas como las de Alicia y Carlos, te entran ganas de ser cabeza de cartel.

Gracias a ambos por querer compartir su boda en este blog y a Nuria, la autora de estas fotos de Estudio Valo por captar la magia de un día tan especial.

P.D. Si tú también te has currado una boda bonitista y quieres compartirla con nosotras y nuestros lectores, puedes enviarnos un e-mail a hola@bonitismos.com

Pasión por los rayos

De las amantes de las borlas y las encaprichadas por las piñas, ahora llegan con su gran flechazo por los rayos.  Y es que últimamente no paramos de encontrarnos cositas preciosas con esta divertida forma.

Desde un vinilo, pasando por unos pendientes, hasta los súper necesarios cojines (tenemos mil, pero nunca hacemos ascos a uno más, jeje). Aquí os traemos algunas sugerencias de esta tendencia que seguro pueden venir muy bien a la hora de hacer un regalo:

  • Vinilos de rayos. Para decorar las paredes de una habitación infantil, un cuarto de juegos, un espacio de trabajo o cualquier rinconcito que se os ocurra. Podéis conseguirlos aquí.
  • Rayo de neón amarillo. Esta original lámpara de Kenay home nos tiene enamoradas.
  • Sudadera malasmadres «No soy una superwoman». Para las mamis que quieren ir calentitas y gritar a los cuatro vientos que no tienen poderes, ni quieren tenerlos. La encontraréis aquí.
  • Cojín rayito. Este conjincito tan mono y hecho a mano, nos hace ojitos y no sabemos si podremos resistirnos a él. Lo podéis conseguir en To the wild.
  • Pendientes bowie. Originales, divertidos y bañados en oro. Estos pendientes de Fauna y Flora los podéis encontrar en su tienda online.
  • Neceser rayos. Como monedero, para guardar las pinturas en el bolso o como estuche. Un accesorio que nunca viene mal tener. Encima es 100% algodón y hecho a mano, ¿qué más se puede pedir? Podéis haceros con uno en la tienda online de Pipol-art.

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¿Qué os parece nuestra selección de rayitos? Como veis, nosotras no tenemos remedio.

¡Feliz lunes!

Rupert, ¡te necesito!

Este es otro post que no debes leer si estás a la última en tendencias, en este caso de cortes de pelo. Llevo semanas diciendo «tengo que ir a la peluquería», pero entre vacaciones, frío y ganas de siesta no encuentro el momento. Y además, no tengo muy claro qué quiero hacer con mi pelo. Por eso, hoy más que nunca me entran ganas de gritar eso de «Rupert, te necesito». Así que para intentar aclarar las ideas, he tirado de Pinterest y he echado un par de vistazos a lo que se lleva, y la verdad, aquí en confianza, me da un poco igual. Sólo busco un corte de pelo, que de alguna forma me represente y con el que me sienta cómoda.

En verano decidí cortar por lo sano y pase de tener una melena (melenón) que casi me cubría los pechos (rombos, rombos) a un corte casi bob con flequillo, que me gustó muchísimo. Pero el pelo crece y en mi caso muchísimo y ahora estoy en camino de una media melena, que no sé si dejar crecer o cortar de nuevo. Parece que gana la opción de cortar, pero además y liándome la manta a la cabeza, he pensado dar un toque de color a mi melena morena, morena. Aunque tengo un poco de miedote, porque no me gustaría ser una mechosa. De repente leo cosas como mechas ombre (yo que me quedé en las californianas), bronde, balayage y me doy cuenta de que casi hace falta estudiar para ir a la peluquería.

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Una vez escuché en un monólogo que cuando vamos a la peluquería y le pedimos el corte de Meg Ryan (hace mucho tiempo de esto y entonces Meg Ryan era lo más), no queremos el corte de pelo, queremos su cara. Por eso y como controlar las expectativas es la clave para la felicidad, intento no ir a la peluquería pensando que voy a salir siendo otra. Al contrario, deberíamos ir a la peluquería teniendo claro quiénes somos. Aún así siempre aparezco con una foto de Alexa Chung o de Blanca Suárez. Lo único que tengo claro de cara a este pequeño cambio de look es que lo quiero con flequillo (¿está de moda?), porque cuando me imagino a mi misma, me imagino con flequillo (y labios rojos).

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Y de repente, las fotos de Alexa Chung y Blanca Suárez, tienen una nueva sustituta: Dakota Johnson con su look durante y post de Cómo ser soltera. Me gusta el corte y me gusta el toque de color (quizá no tan radicalmente), ya que como es morena, me puedo imaginar cómo sería en mi caso.

No sé si al final encontraré el hueco para ir a la peluquería, si me cortaré solo el flequillo o terminaré rubia a lo Madonna con las cejas negras. Lo que sí sé, que sea cual sea el resultado, el pelo crece y que estamos en invierno y puedo usar un gorro.

¡Que tengáis un gran finde con los pelos a lo loco!