¿Por qué ya no comes carne?

Hace un mes tomé una decisión: reducir mi consumo de carne y pescado lo máximo posible. Aún no me atrevo a declararme vegetariana, porque me permito comer carne o pescado en ciertas ocasiones, pero siempre esporádicas. Cuando tu entorno descubre tu decisión, siempre se repite la misma pregunta: ¿Por qué? Mi respuesta es fácil: seguir consumiendo carne y pescado como lo hacemos hasta ahora es insostenible. Tengo sobrinos y sobrinas a los que adoro y me gustaría que puedan disfrutar de un planeta y un entorno habitable, y amigas, si seguimos así, se me antoja difícil. Como dijo aquel estamos consumiendo (una parte del mundo) por encima de nuestras posibilidades. Según este artículo de El País, para producir un kilo de ternera se emiten 27 de dióxido de carbono equivalente (una medida que aúna el impacto de distintos gases de efecto invernadero), se necesitan 15.400 litros de agua y 100 kilos de su proteína requieren 6.000 metros cuadrados de terreno. El mismo peso en lentejas requiere menos de un kilo de CO2, 5.854 litros de agua y 2.500 metros cuadrados de tierra.

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Bienvenidos los lunes sin carne

Hace ya más de un mes, que los lunes no como carne ni pescado. Y no es porque me haya hecho vegetariana o porque no me vuelva loca por una hamburguesa o un buen espeto a la orilla del mar. Tampoco estoy a dieta (aunque debería). Soy una más (y espero que no la última) de las muchas personas que empiezan cada semana cambiando su dieta habitual con un objetivo común. Los lunes sin carne (Meat free mondays) es una iniciativa global, encabezada por Paul McCartney (vegetariano de toda la vida) y sus hijas, que desde 2009 lucha por concienciar sobre las ventajas que tiene la reducción del consumo de carne y pescado para frenar el cambio climático y luchar por la sostenibilidad.

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(Ilustración de @gatotonto, otro seguidor de la causa).

No queremos agobiaros con demasiados datos. Pero esta iniciativa asegura que si todos los ciudadanos de Estados Unidos dejasen de comer carne un día a la semana supondría el mismo efecto que si todos los habitantes se pasarán a los coches híbridos.

Vale, ¿y el pescado? Tampoco es la solución. Ya hay muchos expertos alertando de la desaparición de muchas especies marinas y que el deterioro de los océanos es irreversible al ritmo de consumo del ser humano y la contaminación.

Con este panorama, tenemos dos opciones: entrar en crisis apocalíptica o cambiar nuestras rutinas para intentar cambiarlo. Nosotras somos más de la segunda opción, por eso nos hemos hecho fervientes seguidoras de esta práctica. Y para intentar que nos sigáis os dejamos unas cuántas recetas para que el próximo lunes en vuestro tupper no haya carne ni pescado.

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Lasagna de berenjenas / Tarta salada de yogur griego, queso feta y calabacín / Quiche de espárragos / Sopa de brocoli, hinojo y leche de coco 

Y si os quedáis con ganas de más, en este post tenéis más recetas vegetarianas tan ricas como espaguettis de calabacín o canelones de patata y seitán.

No sabemos si os hemos convencido, pero os animamos a probarlo y a investigar un poco más sobre esta iniciativa que merece tanto la pena.

¡Feliz inicio de semana!